dimarts, 17 de desembre de 2013

¿Y si fuéramos como Dinamarca?

Artículo publicado en el diario La Vanguardia el día 12 de diciembre de 2013   

Son tiempos críticos para Cataluña. Momentos de reflexión sobre el futuro como país. Por ello es útil y necesario disponer de referentes y poder aprender de las sociedades más dinámicas y desarrolladas. Un buen ejemplo puede ser Dinamarca, donde una delegación de la ACUP hizo recientemente una inmersión en su sistema de educación superior y de investigación.

Con una población de 5.6 millones, Dinamarca ha hecho históricamente una clara apuesta por una sociedad justa y de progreso. No en vano es uno de los países del mundo con una renta per cápita más alta y uno de los que tiene la distribución de renda más igualitaria. Su cultura política ha estado caracterizada por la transparencia, la búsqueda del consenso y los grandes acuerdos entorno las cuestiones esenciales como país. Entre estos consensos encontramos en las últimas décadas una apuesta clara y decidida por la educación (en todos sus niveles y etapas) y por la investigación científica. Dinamarca destina el 8.7% del PIB a educación (Cataluña el 5.2% y bajando) y el 3.15% del PIB a investigación y desarrollo (Cataluña el 1.51%). La educación es pública y gratuita. La tasa de paro es de tan solo el 7.5%, con un tejido empresarial diverso y competitivo: en el European Innovation Scoreboard ocupa la tercera posición  (España la 17). Anualmente el gobierno danés destina unos 2.100 millones de euros a las universidades (755 millones en Cataluña), invirtiendo a partes iguales entre formación e investigación, y cuenta con más de 30.000 profesores en las 8 universidades. Su impacto científico es alto y genera una tasa muy remarcable de patentes. A pesar de todo ello, las autoridades siguen apostando por la educación y por la I+D como políticas capitales: el Plan Dinamarca 2020 propone, entre otros objetivos, que los escolares daneses deberían de ser de los más inteligentes del mundo, y que el país esté entre los primeros en la creación de igualdad de oportunidades. Asimismo, se propone que por lo menos el 60% de cada cohorte de edad complete algún tipo de educación superior.

Sin duda no se pueden importar realidades económicas ni tradiciones culturales, pero en el debate sobre el futuro de Cataluña necesitamos referentes como los de Dinamarca. Nos muestran con tozudez que otra sociedad es posible: un país donde la educación y la creación de valor y de conocimiento está en el centro de su razón de ser. Apostamos por ser la Dinamarca del sur de Europa?

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